Su carta de presentación - una guitarra. Más música que aspiraciones. Se sumerge en su "traje de muchacho bien" para no ser tildado de lo que es. Ojos de un café tan amargo que si pudieras probarlo de seguro vomitarias al momento de sentirlo con tu lengua; Piel de una madera tan seca, como esa que pisas y no hace más que quejarse al ritmo de tus pasos; Pelo sucio; Vida sumida en el valor agregado por otros; Sometimiento nulo, aceptación perdida, y miedo a pensar en si mismo... "si las mentiras fueran de color, en el bosque seco tropical que no conzco se oiría un zumbido, y mis palabras serían mudas, o al menos no me permitirían oirles. La Incoherencia tilda mi nombre, así como me permite una mirada existencial para curar el mal del falso brillo". La necesidad de estar equivocado le permite respirar mejor, aun con gripa Bogotana y pulmones vinotinto.