miércoles, 28 de abril de 2010

Oggi è una giornata strana,
ma è così da una settimana.
Sono solo, come sempre vero.
Voglio ascoltare un ti voglio sincero.

#4

Escaneado por nadie más que los amados, las márgenes repasan tu muerte, jugando al travesti de la desnudez, y las manos de otros que te vean, como si, un día, les cantaras, y en el silencio más largo entre espasmos de luz, vieras como las estrellas caídas se arrastran hacia ti.

EL ENCIERRO - 2. Compañerito Déspota

Ya bien enderezado el cuerpo, dejo que mi pelo ruede por mi, que juegue libremente sobre mi espalda sin importancia alguna, ya que se desenrreda con tanta facilidad. Percibo pues los corrientes e incoherentes arranques del frío sacudiéndose entre mis deditos de los pies.

Nuevamente de frente a la ventana, pero debido a los residuos de ritalina y ribotril en mi sangre (sin contar los de las tabletas de tiroxin, primperan, Metoclopramida, entre otras) siento como se me clavan en la piel los primeros embajadores del amanecer cual mil puntillas, maldiciendo a el mono entre dientes con indecifrables ruiditos que vienen de dentro de mi. Y en el momento de saludarme con su cálida bofetada, le niego la luz de mis ojos verde pasto a este célebre vecino que, aunque nunca habla de nadie, no puede ser blanco de la más leve crítica visual pues te condena a la ceguera. De malas. Me importa cinco que cabalgue a cuestas de elipses imaginarias hasta mi ventana a diario, no pienso dejarle conocerme ni una brizna más. La envidia que le tiene a la sombra que me abraza. Le agrede cada vez que puede, sin importarle que el fué quién la trajo a la vida. Lo digo en serio. Esta sombra no podría ser más víctima de aquel famoso círculo vicioso porque no dura más el día. Trata de arrancármela, pero ha sido tejida con un material especial, un hilo mágico que alumbra mi camino que la hace resistente a cualquier abuso; aquel lazo que nos une es de color negro...más negro que la brea, más negro que la noche, más negro que la misma oscuridad. Pero entre más me aferre a ella más duro trata el masacote incandescente de arrebatármela. Un día intentó de nuevo llevársela; para ello, salió un día que nevaba, por no perder tiempo, furioso, sin dejar cubrirme con las raras virtudes de su propia hija. No lo podía creer, y tras aquel aberrado impasse, me le niego a tolerar su intromisión. Tal como su hermana me lo dijo, tiene gran deseo de agradar y miedo a no dejar contenta a la gente. Pero es que él no conoce los límites tras el hostigamiento; huelga decir que yo si. Por ello heme aquí, entre cuatro paredes, en el sonámbulo anhelo de verle de nuevo, meciéndonos una en la otra, arrullados por la misma lloradera hasta caer presos de la delicia de un sueño lúcido, en el que con el más mínimo roce de la tela de su buzo negro me la pueda imaginar tibiecita debajo. Pensándola cada día llegué a pelearme con el sueño, mientras me decía a mi misma: "Mañana me le declaro". Al menos esto me privaba de las ensoñaciones y la premonición constante de una muerte prematura. Al menos mientras dura.

EL ENCIERRO - 1. Levantamiento Inocuo

Quería salir volando por la ventana, dejar al guardia de la noche a la interperie y volar, irme por fin de los pensamientos de una vida anterior y apagar de un soplo la luz. Para siempre.

Siempre me he preguntado la magnitud del vacio que ha de sentir mi cuerpo al arrojarme al despojo, un instante antes de apoyar mi mejilla contra la mejilla árida del mundo. Si luego de soltarme de las grietas sobre el acantilado, se disipará el recuerdo del trastorno profundo que me trae el día a día, y sentiré sobre mi todo el cuerpo de la cobardía, de nuevo. Si me hará recorrer a todo velocidad los caminos del insomnio y de las pesadillas que aún me soplan en la nuca hasta que la madrugada logra sus ordenaciones, haciéndolas confundirse y quebrarse. Y, en el momento de abrir los párpados, conseguir acabar con aquel lapsus en que se hallan las lilas margaritas con el polvo de ladrillo. Si. Cada mañana acariciando una postura contraída y menos usual, sin saber en donde me encontraba e incluso, en ese primer suspiro, no saber tampoco quién era. Mas poco a poco, ir volviendo, guardando aún mi mejilla el calor de su beso, sintiendo dolor por el peso de su cuerpo; el encanto de lo soñado bajo la cobija lúcida de calmantes y lámparas de petroleo, a la luz de la luna.

#3

Los muertos aún mueren: y en ellos los vivos. Todo el espacio y los ojos, atormentados por herramientas banales, confinados a sus hábitos. Respirar es aceptar esta falta de aire, único respiro, encontrado en las fisuras de la memoria, en el lapsus que rodea este lenguaje de feudos.

E ter no De se o O ní ri co

Reflejos que inundan
Reflejos sentados
Sobre tus medias veladas
No me notarás
No me sentirás
Sobre tu piel - Asì te empañe
No me dejas tranquilo
No me das más que tu perfil
Y me dejas sin labios
Y me encaminas por ensoñaciones
Y me congelas las razones
Y me derramo sobre tu sombra
Y me concentras sonoramente
Bajando por tu garganta
Como tus dedos transeuntes
Por debajo de tu boca

No pares
Nunca
Mantente inalcanzable
A sólo siete pasos
De tus ojos perdidos
De primavera
Espectáculos radiofónicos
Sesiones de grabación
Rompiendo por tus manos
Mientras tus reflejos emigrantes
Emiten su debut profesional
A través del diafragma dilatado
Que marcan tus pestañas
Cada tanto

No soy perezoso, sólo estoy soñando.

Consume tu esencia
La multiplicidad incauta
Del cuerpo y el alma
El buscar dónde está qué
El buscar un brillo rosa
El buscar otro igual al tuyo
El buscar y no encontrar
Más que la impresionada tez
De una niña extranjera
De quieta quijada
E indocta mirada

Hasta que tus pómulos delimitan el sueño que te carcome
Hasta que el sueño que tus pomulos delimitan me carcome

Tras Bambalinas

El espectáculo duro poco, y es mejor así.
Por sólo un instante me vi viejo junto a ti.
Dolor, nauseas, rastros de colorete
Sumergidos en caras de desconocidos.
A la par con su concierto para clarinete
Sólo algunos alaridos de los incontables olvidos
Sobre los deseos y delirios de persecución
Que imagino que tendrá, y que detendrá
Al indicarme que no existo en su imaginación
O en su memoria.

A éste último fué incorporado el ámbito
De lo ambiguo; Nada antiguo su tema más popular,
A partir del cual los movimientos se redujeron.

En el invierno de ese año de extensas giras,
Tras cambiar de compañia a la ignorancia
Por el mismo contexto de declive general,
De las puertas de nuestra hora resplandeciente,
Y concentrándolo en las puertas de las cantinas
Asiáticas, sistemáticas, corrosivas y médicas,
Intrigadas en su luz azul de amalgama ultravioleta,
Hasta que su salud empezó a deteriorarse
Bajo el oxidado manto de una falda y una corneta.