Transcurre el dia a dia,
mientras tanto,
su manto y su melancolía.
Veo a nadie en el espejo....
....mas trato de acercarme,....
....y mas me alejo.
Mis trapos arrastro sin importancia alguna,
con la libertad y gracia que ya no tengo,
sin miedo, sin rabia ni apellido de abolengo,
bañada hasta el alma en amanecer y luz de luna.
Comparto en silencio con la calle del jamás
las una, dos, tres pisadas de inmensa cobardía
que llevo en mi espalda. Y entre más me ardía
el roce secreto de mi falda, caía más y más.
Y dejo pues los dominios del tiempo por precipicios,
huecos ficticios del edificio de los trece planteles,
que sin manteles, en un estado ambiguo y latente,
acecha la oscura e inquieta hendidura del presente.
Lo que crees ver no soy: seré lo que me plazca,
y en la medida que el viento, tan seco y sediento
de mi cuerpo amante, con jadeo incesante, me bese,
no me quitarás este vestido de verde hojarazca.
jueves, 24 de diciembre de 2009
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