martes, 2 de febrero de 2010

...¡¡¡y olé!!!

Sólo es el principio. La metamorfosis y el despertar del dormido. Sin instrucciones de manejo. El cielo estaba encapotado con unas nubes plomizas. Curitas, pastillas, algodón y fósforos en la mesita de noche, pero hay escritas infinitas palabras.
-¿Y entonces cómo hiciste?
En el año del insomnio quien me manda ser un trasnochador, noctámbulo. Después de contemplar mis ojos negros, tan profundos y poco expresivos, pensé en el pasado, qué sentido tenía ¿verde? Como las hojas de otoño caen en un rojo atardecer, sus lágrimas se deslizan por su cara, casi derritiendo su cuerpo, desvaneciendo su aroma, casi su esencia. Entonces lo metió en un centro de rehabilitación, un colectivo donde los aislan por tres meses.
Dulce magnetismo; dos polos opuestos buscando lo mismo.
Despreciado como estudiante e ignorado como hijo, el joven Antoine busca la felicidad que le ha sido negada, escapando junto a su amigo Rene hacia un mundo de diversión sin presiones. Preguntando y soñando, las palabras tienen diferentes significados; sí que los tuvieron. Me tiene olvidada en combustible de pimienta; uno sólo conserva lo que no amarra, y sin tenerte, te tengo a ti y a mi guitarra. Voy a meterme a la liga. A ser el mejor.
-En este paseo en barco, ¿yo estaba encadenado?
¿Que tal? ¿Soy un intruso? Bromeo. Sólo bromeo. Por supuesto que soy un intruso.
-Yo decia que ya somos dos.
Por arriba y por abajo. Es la forma en la que veo todo lo que necesito.
Déjame soltar un pequeño secreto; nadie necesita saber de sentimientos. Sentimiento que igual o sentiras o te resentirá. Más alto y más alto, más alto. Al final sucumbes. Pero, ¿qué es sucumbir? No hay final: sólo es el principio....
...de algo más grande.

No hay comentarios:

Publicar un comentario