Cúmulo de Arena. Nube como isla en un mar de blanco e índigo. Besándose, mas el azul claro irrumpe entre la intimidad de ellos, y logra fraccionar la relación. Ahora el límite infinito entre sus dedos nunca volverá. Serán dos extraños, unidos... "casi". Lástima que casi no vale... Los separa un hilo tenue entre sus magnitudes, en el horizonte. Son parecidas, aunque una esté casi encima de la otra.
El azul se vuelve gris. Inunda sus posibilidades de reecuentro. La agonía acuciante del ya, del ahora y de éste momento, que resaltan su tímido matiz.
El gris deja de existir; aquel color de la duda se diluye frente a mi. Y confluyen. Son una sola entidad, formando mi nubulosa ceguera blanca. Ahora, y por siempre, estarán juntos. Serán felices, por más que lleguen a tener sus riñas. Tal vez los invada la tentación de la división. Me permitirán ver, cuando esto pase, pero su esencia no cambiará. Están hechos el uno para el otro. Pocas veces conoces seres así. Intentas mantener la calma y ocultar la envidia innata por aquello que no posees. Pero es inevitable. Ésta pasea por tus venas, se pega a las paredes de tus arterias y en la medida que te calienta, te tiñe los cachetes con su humedad escarlata.
Cúmulo nácar. Inhala. Exhala. sigue.
domingo, 2 de mayo de 2010
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