viernes, 10 de abril de 2009

el astronauta

...Y aún tan próximo al punto de ruptura, hice de tripas corazón.
-Tranquilo, vas a morir - dijo él, respondiendo del modo "brillante y rápido" que le caracterizaba; era como si su cerebro hubiera quedado en un atasco de tráfico.
Podía aguantar las penalidades del confinamiento. Llegué a soportar que me arrancara la piel a tiras. Su modus operandi me tenía sin el menor cuidado. Para mi, aquello parecía mas la Luna que la Tierra. Él, tan solo lanzando un torbellino de lunáticas bravatas. Para subrayar este último punto, apretaba la boca del cañón contra mi cráneo y sutílmente decía: Tus sesos salpicarán la pared tras un leve apretón a este gatillo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario