Salgo, ocularmente golpeando todo mi entorno.
Llevo encima esta nueva percepción sordo-muda.
Encerrado en el silencio veo la forma cruda
de este grís zoológico, con su mundano adorno.
Acariciando fuerte la ilusión de protección,
Fumándome este denso disque "aire" bogotano,
Me someto al peso de estos arapos, y en vano,
Pues las obsoletas nubes inundan la ocasión.
Tras otro iluso intento de salvo guardar mi ser,
Me cubro tras un trozo de plástico sonriente;
Siento cómo llora mi piel, al frío padecer.
"No quiero que este humedo látigo creciente,
Por más intenso, me obligue a cambiar de parecer",
y prosigo, omitiendo el espejismo caliente.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario